5 estrategias

 

Por mentira que parezca, muchas veces, por hábitos, por poca capacidad para el desaprendizaje, por falta de buenos ejemplos; vamos desarrollando en el transcurso del tiempo variadas formas de caer en el círculo del fracaso, y que en este artículo he llamado estrategias para el fracaso y es sobre algunas de ellas que te invito a reflexionar y te propongo abandonar si estás en ellas.

La palabra fracaso, del latín fallere, “tropezar”, “caer a causa de” puede convertirse en algo limitante cuando se convierte en resignación, es decir, hacer del punto de partida tu punto de destino. Te inmoviliza, no te invita a crear nuevas circunstancias, llevándonos a un círculo dañino que tiene un correlato directo con la bioquímica de tu cuerpo.

Estrategia de fracaso #01: abandonar tu capacidad para soñar

Dice el refrán, “si quieres matar a un hombre, quítale su ilusión”. Quizá una de las capacidades más grandes del ser humano sea la capacidad de soñar, el uso de la imaginación. Einstein consideraba a la imaginación más importante que el conocimiento. La potencia de la imaginación nace de la ausencia de límites y temores, si te equivocas al imaginar no pasa nada, puedes fallar mil veces y probar mil formas. Nada hay más libre que la imaginación humana decía en el siglo 18 el filósofo escocés David Hume. El sueño, tu gran sueño es el combustible que te impulsará a levantarte cada día; a buscar en toda situación, y contexto las piezas para hacerlo realidad; a rodearte de personas que te empujen cuando más lo necesites. Estar enamorado de un sueño pone en marcha los lóbulos pre-frontales aumentando el riego sanguíneo en esta zona del cerebro; fuente de creatividad valiosísima en los procesos de reinvención personal.

Estrategia de fracaso #02: falta de energía

La energía es el recurso indispensable para sentir, pensar, movernos, vivir. Nuestro cuerpo es una fábrica que transforma los recursos externos en energía útil para nuestro funcionamiento biológico, social, laboral, emprendedor, familiar. Si no hay energía o si esta es insuficiente, nuestros resultados serán muy limitados. Es vital por ende tener un manejo óptimo de tu alimentación, buscando dos cosas: buen balance de nutrientes y un proceso digestivo con menor consumo de energía. Recuerda que el cerebro consume el 25% de la glucosa del organismo y más del 20% del oxígeno que inspiras. Para lograr un óptimo nivel de energía, necesitas principalmente dos cosas, primero una dieta variada y balanceada, repotenciada por los llamados súper alimentos y segundo, combinarlos adecuadamente. La actividad física y una buena respiración son la base de un correcto funcionamiento físico y permite su aprovechamiento óptimo.

Estrategia de fracaso #03: drenar energía

No basta con captar y procesar eficientemente la energía. Además de ello, debemos usarla en lo que realmente generará resultados para nosotros. Debes ser capaz de identificar aquellas situaciones que te empoderan y también aquellas que te drenan la energía. No hay nada más ineficiente que hacer de manera extraordinaria aquello que no es importante. Te invito a identificar los puntos por donde se filtra tu energía, ¿Dónde pones tu poder? ¿Qué o quiénes son los depositarios de tu felicidad? ¿Un mal jefe, una pareja complicada, un puesto de trabajo poco retador, un ambiente laboral desgastante? ¿Has caído en el exceso de “rumiación” o pensamiento automático? ¿Qué te exiges a ti mismo cuyo umbral no te permite disfrutar o ser feliz? Lo que puedes cambiar y cerrar hazlo. Recuerda que nunca podremos cambiar aquello que está fuera de nuestro control, pero también nunca olvides que siempre puedes escoger la actitud con la que enfrentes lo inevitable, esa es tu fuente de poder. El primer paso será tomar consciencia e iniciar un proceso de cambio que permita que toda tu energía vital, toda tu creatividad se use en el logro de aquello que tanto ansías.

Estrategia de fracaso #04: tener muchos objetivos dispersos

Un paso a la vez. Lo importante es tener el norte claro. Mientras haya una visión potente, un sueño que nos enamore, seremos capaces de creer aunque en ese momento no tengamos inclusive los recursos necesarios. Ante objetivos grandes es bueno ir de a pocos. Esto significa que deberás priorizar y distribuir tus objetivos en el tiempo. ¿Sabes por qué una navaja puede cortar? Pues porque la el filo tiene una superficie muy pequeña y ante una leve presión puede penetrar en el objeto a cortar. Es la presión, es fuerza sobre área, a menor área, mayor presión. Nosotros somos como una navaja afilada cuando priorizamos, a mayor número de objetivos, menor capacidad de dedicación. Prioriza.

Estrategia de fracaso #05: procrastinar

Es el hábito de postergar la realización de actividades o tareas. Desde tareas importantes hasta las más cotidianas. El tema de fondo es que terminamos habituándonos y poniendo en riesgo el logro de aquello que es importante en nuestra vida. Perdemos eficacia ¿Qué hay detrás de la procrastinación? Pues la sensación de que las cosas pueden esperar o el temor oculto de no poder con alguna tarea. Lo cierto es que el triunfo viene acompañado de grandes dosis de trabajo y dependiendo de cuánto quieras el objetivo estarás comprometido con el logro. El compromiso es la capacidad de seguir en tu empeño cuando las cosas se ponen difíciles, es mantenerse en el logro del sueño. Revisa tus avances; es clave saber en dónde estás y darte cuenta de tu progreso, que cada día estás un poco más cerca a la meta, es alentador para la consecución de los objetivos ya que incrementa la confianza en ti mismo. Shakespeare escribió “la acción es elocuencia”, ponte en marcha.