La leyenda dice que los peces koi o carpas japonesas nadaban río arriba hasta las cascadas, y al llegar a la cima, como recompensa, se transformaban en dragones; es por ello que estos peces en la tradición japonesa son símbolo de fortaleza, persistencia y perseverancia. Se dice que el pez koi crece unos pocos centímetros si es criado en una pecera pequeña, sin embargo, si lo llevamos a un recipiente más grande o un estanque, el pez puede desarrollarse hasta llegar al metro de largo y pesar más de 8 kilos. Es decir, el tamaño de este pez depende del tamaño de la pecera. He compartido esta metáfora, y quisiera aprovecharla para reflexionar juntos a lo largo de estas líneas acerca de cómo podemos mejorar el entorno en los colegios y el aporte que puede hacer la psicología positiva frente a este propósito que estoy seguro todos compartimos.

Una de las conclusiones más importantes de la psicología positiva es que el éxito no es causa de felicidad, sino que es la felicidad la que nos lleva al éxito. En este sentido, el aporte que la ciencia psicológica positiva ofrece al mundo de la educación es muy relevante.

Planteo dos razones acerca del por qué constituye una iniciativa importante incorporar un programa de psicología positiva en los colegios de nuestro país.

La primera razón responde a la pregunta ¿qué es lo que más deseamos los padres para nuestros hijos?; y es que las personas nos pasamos la vida buscando nuestro bienestar y evidentemente los padres hacemos muchas cosas para que nuestros hijos puedan tener una vida plena. Bajo esta mirada, la adquisición conocimientos y el desarrollo de habilidades, así como el éxito profesional y económico quedarían limitados si en el balance de vida de la persona el bienestar quedara pendiente.

La segunda razón es de carácter preventivo y tiene relación con el objetivo de actuar evitando episodios de depresión, así como el desarrollo de la resiliencia personal en los niños y adolescentes. En nuestro país, de acuerdo con información del Instituto Nacional de Salud Mental, cada 22 minutos una persona intenta hacerse daño y la depresión es la causa de hasta el 80% de los suicidios. En el grupo de adolescentes la tasa de episodios depresivos llega al 10%. En el mundo, en países como EE.UU. diversos estudios han demostrado que la depresión empieza cada vez a una edad más temprana y es la principal causa de discapacidad en el mundo según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Entonces, ¿Qué tiene que aportar la psicología positiva a la educación escolar? ¿Cómo empezar un programa de psicología positiva en los colegios? ¿Qué experiencias existen que podamos conocer y quizá imitar?

El eje fundamental de la psicología positiva es el estudio del funcionamiento óptimo de las personas, individualmente y dentro de las organizaciones y la propuesta central se basa en el desarrollo de cinco elementos de acuerdo con Martín Seligman: emociones positivas, compromiso, relaciones positivas, sentido y logro. La consecución de estos elementos es posible a través de la aplicación de las fortalezas de carácter y del desarrollo de la regulación emocional; así, desde esta perspectiva, se han implementado en el mundo varios casos de psicología positiva aplicada en los colegios.

El programa de resiliencia de la universidad de Pennsylvania, que busca aumentar la capacidad de los adolescentes para enfrentar sus problemas cotidianos. El programa promueve el entusiasmo, la asertividad, el pensamiento creativo, la toma de decisiones entre otras habilidades para salir adelante frente a los estresores y situaciones de adversidad que puedan surgir. Asimismo, este programa tiene como metas ayudar a que los alumnos identifiquen sus fortalezas de carácter personales, y aumentar el uso de las mismas en la vida diaria. Te invito a conocer tus fortalezas ingresando a www.authentichappiness.org.

Otra iniciativa es la del programa en Strath Haven de Filadelfia que pretende incrementar las emociones positivas, identificar y aplicar las fortalezas de carácter y promover el propósito y significado de la vida. Este programa ha demostrado que mejora las habilidades sociales de los alumnos, como la empatía, la cooperación y autocontrol.

En España se ha desarrollado el programa Aulas Felices, centrado en el mindfulness como vía para regular las emociones y propiciar el autocontrol; y por otro lado, la identificación y uso de las fortalezas personales en los distintos ámbitos vitales. Este programa es de aplicación en todas las etapas educativas cuyo contenido puedes descargar gratuitamente de la web.

En general, un programa de psicología positiva es transversal y requiere de la formación del cuerpo docente, debe incluir a los padres en la aplicación de las metodologías y estrategias y por supuesto a los alumnos. Los beneficios de estos programas han sido demostrados a través de rigurosas mediciones con validez estadística. En países cercanos como Chile se viene aplicando la psicología positiva en algunos colegios. Es un tema que no deberíamos postergar y creo, sin temor a equivocarme, que nuestros estudiantes se verían muy beneficiados si sumamos a su entorno programas de esta naturaleza. Ahora sabemos, desde una perspectiva científica, que es posible enseñar el bienestar, contamos como nunca antes con una ventaja enorme al disponer de medios para obtener y compartir información, y la educación escolar y la familia son la base de una sociedad más pacífica, consciente, equilibrada, cooperante y feliz; en suma, tenemos la oportunidad de contribuir al florecimiento del mundo, objetivo central de la psicología positiva.


Artículo escrito por Jorge Aurich, publicado en la revista Antesala, septiembre 2017.