estados emocionales ganadores

Somos seres emocionales. Totalmente. Día a día vamos por la vida detrás de nuestros sueños, de la mano de nuestras familias y amigos, en el trabajo, con los compañeros de oficina, el jefe. Siempre con nuestras emociones, casi como siameses. Las emociones nos envuelven, nos ayudan o nos bloquean. Lo más importante es ser conscientes de su vivencia evitando caer en automatismos y en el conocido ¡yo soy así!

La emoción se siente, se piensa y se transforman en resultados. La emoción es un fenómeno tridimensional.

El primer componente es el fisiológico, evidenciado por los cambios que experimenta el cuerpo. Así, cuando sentimos rabia, el ritmo cardíaco se acelera, respiramos más rápido, la mandíbula se aprieta con fuerza, lo músculos se contraen. Nos preparamos para el ataque, la defensa y la huida.

En un momento de alegría en cambio, los músculos se relajan y nuestra cara lo refleja, las comisuras de los labios se van hacia atrás y hacia arriba, las mejillas se elevan y aparecen las arrugas debajo del párpado inferior producto de la contracción de los músculos zigomáticos y los llamados orbiculares de los ojos. La alegría nos lleva al contacto con otras personas, a la aproximación, a compartir.

Distinguimos familias de emociones, vistas desde de su valencia afectiva, es decir, de lo agradable o desagradable que sea su vivencia, las agrupamos en emociones positivas y emociones negativas. Dentro de las emociones positivas, tenemos las primarias, como el amor y la felicidad, y emociones derivadas como el cariño, el afecto, el deseo, la ternura, la alegría, el triunfo, las ganas, el alivio, el optimismo. Por el lado “oscuro”, las emociones negativas primarias son la rabia, el miedo, la tristeza, el desprecio, el asco; y algunas emociones negativas derivadas como la indignación, la furia, el despecho, el rencor, la envidia, los celos entre muchas otras.

El segundo componente o dimensión de las emociones es la fase mental, es lo que conocemos con el nombre de sentimiento, es decir, la experiencia particular de la persona y a la cual solo ella tiene acceso. El sentimiento nos permite etiquetar aquello que experimentamos, por lo tanto, establecemos una valoración de nuestras experiencias, pertenece a nuestro fuero interno y aquí yace la oportunidad de transformar la realidad aparente y reinterpretarla; “…en cierto modo, no se puede tener un sentimiento propiamente dicho sin consciencia, pero no creo que se pueda tener conciencia sin sentimientos” nos dice Antonio Damasio (1), aparece en escena la consciencia, “aquello que hace las distinciones”, ¿qué distinciones debes hacer, a nivel emocional, para construir el futuro que deseas para ti?

El tercer componente es la fase motora, el comportamiento derivado de la emoción experimentada. Frente a la experiencia del miedo podemos luchar (aproximación), huir (evitación), quedar inmóviles, quizá asumir con sumisión la situación. La palabra emoción viene del latín emotio que significa “aquello que te mueve hacia”; y sobre esto te propongo que reflexiones lo siguiente ¿qué estados emocionales experimentas con frecuencia y qué tanto te “mueven” hacia el logro de tus objetivos? ¿Cómo puedes reinterpretar lo que experimentas de forma que no influya negativamente en la consecución de tus metas y planes?

Veamos cómo puedes conseguirlo.

  1. Usa tu cuerpo. Dice un proverbio antiguo, “si quieres ser fuerte, hazte el fuerte”, es decir, modificando tu postura, la mirada, la expresión facial, el tono, tu andar. El cerebro por sí mismo no puede sentir, siente e interpreta a partir del cuerpo, por los sentidos y la propiocepción. El sistema nervioso autónomo lanza las señales a las glándulas respectivas para generar hormonas y ordena la producción de neurotransmisores. Camina derecho, con energía y aplomo, crearás estados poderosos en el cerebro. No hay acción poderosa sin fisiología poderosa (2).
  2. ¡Haz ejercicio diariamente!. El ejercicio permite la liberación de los llamados opioides endógenos, las famosas endorfinas que te llevan a la sensación de bienestar y tranquilidad. Se dice que la real epidemia actual es la inactividad ¿sabías que el hombre antiguo caminaba diariamente entre 7 y 8 kilómetros? La naturaleza es sabia, el cuerpo debe moverse. El hipocampo (3), clave en el aprendizaje y la memoria, aumenta de tamaño; además, se propicia la neurogénesis, ¿qué tan importante es propiciar tu creatividad y razonamiento en el logro de tus metas? No esperes más y sal a correr, caminar, montar bicicleta o nadar, ¡haz actividad aeróbica!.
  3. Focaliza tu atención y escoge el lado positivo. La atención es selectiva y excluyente. Es como el ojo de una cerradura. Siempre serás tú el que decide en qué enfocarse y cómo interpretarlo. Hace poco perdí mi vuelo a Chile, iba por estudios. Cuando vi el boleto de viaje faltaba apenas una hora para la partida, la primera sensación que tuve fue de confusión, luego pase a la desesperación, finalmente pensé en la pérdida económica y lo más importante, mis clases, me sentí pésimo y además culpable. En ese momento decidí tomar distancia y romper el ciclo de emociones negativas, entendí que no me servía quedar anclado en esas emociones así que intenté cambiar el pasaje para el horario siguiente, pero el precio era demasiado alto, esto podría haber generado espacio para un nuevo enojo pero al ser consciente, decidí aprovechar los días que estaban destinados al viaje y preparar una conferencia que me había solicitado un cliente. En conclusión, siempre podemos escoger la actitud con la que enfrentamos lo adverso, siempre podemos rescatar lo positivo, incluso hasta en el sufrimiento. Boris Cyrulnik (4), nos cuenta que las personas que han vivido una lobotomía, producto de un accidente, y que como consecuencia han perdido la capacidad de sentir emociones, suelen decir que extrañan sufrir porque al menos el sufrimiento les hacía sentir que estaban vivos. Tú que estás bien, ¿qué te impide dar el primer paso hacia estas nuevas prácticas que optimizarán el uso de tus recursos internos en aras del logro de tus metas?

(1) Profesor de neurociencia, neurología y psicología en la Universidad del Sur de California.

(2) Anthony Robbins.

(3) Región del cerebro implicada en el proceso de aprendizaje y memoria.

(4) Neurólogo y psiquiatra francés, especialista en resiliencia.