“…nunca dices que me amas”, “…siempre te pido que pasemos tiempo juntos, pero no te lo tomas en serio, parece que no te importo, más valoras tu trabajo”, “…me gustaría que fuese más cercano, más cariñoso”, “…le ayuda con muchas tareas pero a ella le da igual, no lo toma en cuenta”; estoy seguro que nos ha pasado alguna vez o alguien cercano a nuestro entorno nos lo ha comentado acerca de su relación de pareja o en las relaciones familiares de padres con hijos e hijos con padres.

Somos seres sociales por naturaleza, tenemos un cerebro emocional; no podríamos haber sobrevivido sin la cercanía a otros, y nuestra vida tendría un nivel distinto, más limitado en ausencia de las relaciones de convivencia; sin embargo, la convivencia no es sencilla como los demuestran el creciente número de divorcios en el mundo entero; sin embargo, y a pesar de ello, como nos dice Ramiro Calle “…nada humaniza tanto como el amor. Nada necesita tanto esta sociedad como el amor. En nada podemos engrandecernos tanto y encontrar sentido como en el amor”.

El amor de pareja es una emoción compleja, es un proceso que se tiñe con todas nuestras experiencias previas, las que nos han enseñado lo bueno y lo malo de una relación, llegamos así a cada nueva historia de amor y eso lo hace más difícil. Para amar de nuevo muchas veces es necesario desaprender la relación previa, y en este contexto, el amor, que es algo abstracto se tiene que materializar; puede ser más fácil amar en abstracto que amar en concreto nos dice con acierto Calle; y para esto nos ayuda muchísimo conocer su lenguaje, el lenguaje que cada uno de nosotros usa para expresar su amor.

¿Cuáles son estos lenguajes del amor?

Algunos hablamos castellano, otros inglés, chino, o quizás francés; lo cierto es que para comunicarnos necesitamos usar un mismo idioma, de otra manera sería imposible comunicarnos efectivamente. Lo mismo ocurre con el amor.

Gary Chapman, antropólogo, especialista en educación emocional nos plantea que las personas comunicamos nuestro amor a través de cinco lenguajes y cada individuo experimenta y comunica su amor en su propio lenguaje; es por ello que es importante conocerlo ya que nos permite experimentar el amor con mayor plenitud, facilita la convivencia, la vida en pareja y las relaciones en la familia; de esta manera podremos “hacer sentir” nuestro amor a aquellos que queremos, pues estaremos hablando su mismo idioma. Los cinco lenguajes del amor que nos propone Chapman son:

  1. El contacto físico; que es la forma más directa de expresar amor a otro. No requiere el uso de palabras, muchas veces un gesto físico nos lo dice todo. Abrazar, dar una palmada, coger la mano con cariño, acariciar el cabello, en fin diversas formas de contacto físico, que en la pareja no necesariamente tienen que tener una connotación sexual, constituyen formas de expresar el cariño y de recibirlo, o mejor dicho como prefieren comunicarlo y recibirlo. En la relación de los padres e hijos, este contacto se experimenta también en el juego. El contacto físico crea cercanía ya que, fisiológicamente hablando favorece la producción de la oxitocina, hormona que nos permite experimentar confianza, seguridad y afecto. El contacto físico es muy importante en personas que atraviesan enfermedad por ejemplo, y su carencia era la causa de muerte en niños muy pequeños que eran criados en orfanatos en la primera mitad del siglo XX época en la cual las enfermeras que los cuidaban no les prodigaban ningún tipo de cuidado afectivo.

 

  1. Compartiendo tiempo de calidad; es decir, tiempo de atención a las personas que queremos, nuestra pareja o nuestros hijos. Un tiempo en el que se comparta una actividad sin un fin específico, en donde se aprenda a conversar y se conozcan aquellas cosas que nos preocupan o simplemente un espacio para divertirse haciendo algo juntos. Este tiempo es algo importante en el contexto actual en el que la vida profesional y el trabajo nos absorben, las parejas y las familias se ven poco. Los espacios naturales como desayunar, almorzar o pasar tiempo de diversión juntos se han reducido por la dinámica de la vida y la tecnología que tiende a unirnos a las pantallas de los smartphones. El tiempo se ha convertido en algo escaso, que jamás dejará de ser importante, y más si es tu forma natural de experimentar amor.

 

  1. Haciendo regalos; algo que puede ser visto con reparos producto de la sociedad consumista en la que vivimos sin duda. El regalo podría haber perdido ese sentido; sin embargo, el regalo no tiene que ser algo frívolo, o algo costoso. Quien tiene por lenguaje del amor el entregar regalos o esperar un regalo o un detalle, valorará especialmente el gesto de la persona que lo entrega. Muchas personas sufren más por no poder dar que por no recibir; esto tiene que ver con no poder expresar su amor a través de su lenguaje natural.

 

  1. Realizando actos de servicio; es decir haciendo algo por el otro. En la convivencia las diferentes tareas diarias y responsabilidades son la ocasión natural para emplear este lenguaje. Hacer el desayuno los domingos, llevar el auto al taller, lavar los platos después del almuerzo, entre tantos actos de servicio. No es algo que nos toque como obligación sino que es algo que hacemos por el otro de manera desinteresada.

 

  1. Las palabras de afirmación; el poder las palabras es muy grande. Las personas que prefieran esta forma para recibir amor valoran especialmente las palabras de afecto y cariño, las palabras de elogio y reconocimiento; así como la frecuencia con la que nos comuniquemos de esa manera con ellas. Las palabras que nos dirigen las personas que amamos y aquellas que nosotros usamos dirigiéndonos a ellas, hacen eco en el alma, dejan huella. Si son palabras hirientes o despectivas tendrán un efecto muy perjudicial en la relación, el desprecio hecho palabra es considerado por el psicólogo John Gottman como uno de los cuatro elementos más perjudiciales en una relación de pareja. Cuida mucho tus palabras y expresa tu amor a través de ellas.

 

Es muy importante el amor, pero qué importante es hablar el mismo idioma emocional, nos evita una mala comunicación. Lo bueno e importante es que son habilidades que se pueden aprender y aplicar de manera consciente. A más consciencia más dueños somos de las consecuencias de nuestros hábitos y podemos cambiarlos si estos no nos ayudan.

Si aprendemos a disfrutar y a aplicar estos lenguajes en el momento adecuado, nuestro repertorio de comunicación se enriquece y podemos hacer y ser más felices en nuestras relaciones de pareja, de padres a hijos, de hijos a padres y con todo ser humano con el que interactuemos.

¿Conoces tu lenguaje del amor? ¿Conoces el lenguaje del amor de tu pareja? ¿El de tus hijos?

Una manera de descubrirlo es prestar atención a los reclamos que nos hagan, aquello que más te piden, mantén una escucha activa y podrás reconocer alguno de los cinco lenguajes que vimos en las líneas anteriores. También es posible hacerlo completando un breve test, para ello te invito a descubrirlo descargando la app “Tus 5 lenguajes del amor”. Una vez que conozcas cuál es el más importante para ti y el de tu pareja, qué te parece si te propones el reto de ponerlo en práctica durante cinco semanas; verás que tu relaciones mejorarán de manera importante. El desafío está en tus manos. Recuerda que la mayor contribución que podemos hacer a este mundo es amar. El amor da sentido, propósito y significado a nuestras vidas.

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