Liderando el interior

Cierta vez, en una sesión de clima laboral, comenté metafóricamente que un líder era para su equipo, lo que el sol es para el clima en general; o tenemos un clima soleado, despejado y abrimos las ventanas con ganas de salir, o quizás, si está nublado y oscuro, nos provoca quedarnos en casa hasta que el día mejore. Ha pasado el tiempo, y confirmo con mayor certeza dicha analogía.

Hace poco vi la serie “Lie to Me” o “Engáñame si puedes”. La serie muestra al Dr. Lightman y su equipo resolviendo distintos casos a partir de la observación de las expresiones faciales de los personajes. Esta serie está inspirada en el trabajo de Paul Ekman, quien demostró que las emociones básicas se expresan de la misma forma en todas las culturas y que observando las micro expresiones faciales nos podemos dar cuenta de la emoción que está experimentando una persona.

¿Qué tiene que ver “Lie to Me” con el liderazgo y el mundo empresarial?

Pues mucho. Se trata de lo central en toda organización, me refiero a las emociones.

Una persona, y con mayor razón un líder, no puede no comunicar. El líder está siempre en el foco de atención de los colaboradores, y lo que él diga o no diga, su estado emocional, tiene un impacto enorme en tres ámbitos: productividad, retención y motivación.

Las emociones casi siempre van desnudas. Nos damos cuenta. Nos comunicamos emocionalmente gracias a que el cerebro emocional o cerebro límbico, es un sistema abierto; y con esto quiero decir que nos comunican y comunicamos emociones siempre, y las emociones nos mueven. Neurológicamente estamos hechos para reconocer las emociones. La emoción dota de sentido al pensamiento y he aquí la razón de porque no podemos tomar decisiones en ausencia de emociones.

El sistema límbico tiene la capacidad de modificar la tasa hormonal, la función cardiovascular, el ciclo del sueño y el sistema inmunológico; pero principalmente la vivencia intelectual de la emoción, es decir, el sentimiento; y todo esto incluso en ausencia de contacto verbal.

Se ha demostrado que los ritmos corporales de personas dentro de una misma sala acaban sincronizándose en 5 minutos. Estudios realizados con equipos en empresas de distintas industrias, que se sentaban juntos en las reuniones de trabajo, acaban con el mismo estado de ánimo en un plazo máximo de 2 horas.

Las emociones se contagian, y es por ello que el primer desafío de un líder efectivo será liderar su interior. Esto es la ecología emocional que le permita tres cosas, primero transmitir emociones positivas a su equipo; segundo aprender a expresar adecuadamente las emociones negativas que son inevitables, y tercero, descubrir aquellas fuentes de energía que le alimenten.

Si estás en una posición de liderazgo o conduces equipos, te invito a lograrlo a través de las 4 erres de la sostenibilidad emocional propuestas por Merce Conangla:

#01 Reducir.- Se trata de la autogestión para disminuir la basura emocional que lanzamos al medio y que afecta el clima.

#02 Reciclar.- A través de la transformación de las emociones negativas en positivas; siempre podemos dar un paso atrás y transformar la ofensa reparando una injusticia con humildad, la culpa en responsabilidad, el miedo en valor.

#03 Reutilizar.- Tenemos recursos que usamos en otros contextos, o que los hemos dejado de lado, por descuido o por la velocidad que nos exige el día a día. Es importante bajar el ritmo, corregir y aprovecharlos.

#04 Reparar.- Es importante ser conscientes de nuestros actos y de nuestras palabras. No somos infalibles, siempre es posible corregir; algunas veces es mejor esforzarse en la gestión de las relaciones ya existentes en lugar de deshacernos de ellas. El líder puede hacerlo.

Recuerda que tus palabras y tus acciones tienen un impacto tremendo en tu equipo y en ti mismo. Los cambios empiezan con uno mismo y para ello es necesario dar un primer paso hacia el destino que queremos, y si el liderazgo es lo tuyo empieza con tu interior.


Imagen gracias a Unsplash.