¿De qué hablamos cuando hablamos de felicidad? Pues hablamos del tema más tratado por filósofos, pensadores y escritores. La felicidad está en la mente y el anhelo de todo ser humano, incluso de aquellos que creen que es imposible y que es una utopía.

Y ¿Qué es la felicidad? ¿Desde cuándo nos cuestionamos si somos o no somos felices? ¿Cómo podemos ser más felices? ¿Podemos todos ser felices? ¿Qué sentido tiene la vida si no se es feliz? ¿Cuánto dinero necesitamos para ser felices? ¿Quién podrá hacerme feliz? ¿Tiene sentido hacernos estas preguntas?

He leído muchas definiciones de felicidad, hay tantas como cada persona, a fin de cuentas cada uno debería ser capaz de responderlo, o mejor, quizá, ni siquiera preguntárselo, solo sentirlo. La felicidad es un misterio y por ello – como dice Mario Alonso Puig – mal haríamos en intentar darle una definición pretendiendo que el resto la asuma y al escribir estas líneas solo pretendo llevarte a un momento de reflexión y compartir contigo algunas ideas.

Hay quienes ven la felicidad como un destino y van tras de ella. Hay otros que nos dicen que se es o no se es feliz y punto. Otros que no tienen la disposición para hacerse la pregunta, pues están preocupados por su subsistencia y cualquier mejoría les trae raudales de bienestar. Muchos la abordan racionalmente, creando modelos y fórmulas que la expliquen y que luego puedan con su aplicación crear el estado de felicidad en otras personas, una receta para la felicidad. Otros creen que la felicidad solo es posible más allá de las fronteras de este mundo. Y están aquellos que luchan por causas nobles, aquellos que ofrecen incluso su vida, se sienten dichosos y felices a pesar de vivir circunstancias que podrían calificarse como desdichadas. ¿Qué es entonces “para mi” la felicidad? Creo que la felicidad es un estado del ser, una manera de percibir y sentir todo aquello que nos pasa, el sentido que cobra lo que ya tenemos y lo que aún no tenemos y quizás deseamos o no deseamos. La felicidad es posible para aquellos que tienen la capacidad de transformar interiormente lo que viene de afuera y es que lo de “afuera” es limitado, lo interior es ilimitado. La felicidad es la que nos lleva a ver magia en los ojos de una mujer, música en el primer llanto el día que nació tu hijo; fuerza en la lucha por el alivio del dolor de aquella persona que amas. La felicidad es la levadura que vuelve grande lo que tangiblemente es pequeño. La felicidad es la poesía del alma, es algo que se “es” por dentro. No se compra. La felicidad se descubre, es un misterio que se desvela. La felicidad ocurre cuando sentimos profundamente que todo lo de afuera “es” todo lo felices que nosotros ya somos. La felicidad somos nosotros mismos.