Con mucha frecuencia nos excusamos de hacer algo retador con frases como ¡Ya no soy tan joven!, o ¡No tengo el tiempo suficiente!, ¡No tengo los recursos necesarios! ¡Cuando termine mis estudios! Entre otras salidas usuales para no aceptar nuestros propios desafíos, o el objetivo que deseamos alcanzar; sin embargo, no dejamos de admirarnos y hasta inspirarnos cada vez que conocemos la historia de personas que con su ejemplo nos demuestran que cuando tomamos la decisión por aquello que verdaderamente nos importa, eso que nos impulsa desde el fuero interno,  es cuando somos capaces de llegar a la cima que nos proponemos. Este es el caso de Madonna Buder o “la Monja de Hierro” como le llaman en el mundo del triatlón.

Madonna Buder es una monja católica que nació en 1930 y que a la edad de 48 años comenzó a entrenar después de conversar con el Padre John, su consejero, quien le recomendó que hiciera ejercicio como una buena manera para alinear el cuerpo, mente y espíritu. Al principio, corrió 10 minutos pero se hizo el firme propósito de aumentar cada día un 10%. A los 52 años hizo su primer triatlón y a los 55 años su primer Ironman. Para quienes no lo saben, el Ironman es una de las pruebas deportivas más exigentes, que consiste en nadar casi 4 kilómetros, luego recorrer 180 km en bicicleta y finalmente correr 42 kilómetros; todo esto de un solo tirón y en menos de 17 horas; pues Madonna Buder lo logró a los 55 años y lo ha hecho luego ¡45 veces!, convirtiéndose en el año 2006, a los 76 años de edad en la mujer más longeva de la humanidad en superar estás exigentes pruebas deportivas.

¿Cómo podemos lograr esta determinación para alcanzar los objetivos?

Encuentro tres elementos que te propongo reflexionemos juntos.

En primer lugar, tomar la decisión. Decidir hacer algo que tendrá un impacto positivo en nuestras vidas. Las decisiones son puntos de inflexión en nuestras vidas, no existen decisiones a medias, o cambias de rumbo o no lo haces. En el caso de la madre Buder fue optar por el entrenamiento ya que era una forma para avanzar en su crecimiento personal, alineando su mente, cuerpo y espíritu.

En segundo término, es importante establecer una estrategia. La madre Buder decidió entrenar 10% más cada día. Si somos capaces de mejorar un 1% diario, en un mes habremos mejorado 30%, y en un trimestre un 90%. La persistencia en pequeñas dosis a la larga tiene un impacto poderoso. Un poco más cada día, un poco mejor cada vez que lo intento.

Y en tercer lugar, el efecto psicológico que se genera en nosotros al obtener el resultado. Napoleón decía que el mejor orador es el triunfo, y sabemos que cuando una persona se da cuenta de que es capaz de provocar un efecto, esta persona gana la confianza suficiente para ser constante en la mejora de su rendimiento, y esto ocurre tanto en lo personal como en los equipos. Es muy importante conocer nuestros resultados y reconocernos.

Finalmente, no caigamos en el mar de las excusas. Busquemos generar en nosotros estados de ánimo movilizadores, conducentes a la acción y al desarrollo de hábitos triunfadores. Sigamos el ejemplo de Madonna Buder quien nos deja el siguiente mensaje: “he aprendido grandes lecciones de vida en el camino, pero a las que me gustaría regresar y decirme a mis veintitantos años son: no es lo que dices, es lo que haces; no prestes atención a la edad que tengas, solo concéntrate en la edad que te sientas”