¿Cómo podría a partir de hoy dar lo mejor de mí mismo? Esta es una pregunta muy poderosa y que invita a una reflexión profunda a distintos niveles vitales.

Dar lo mejor de ti mismo es un tesoro para quien lo reciba, empezando por ti. El día que puedas vivir desde tu mejor versión será un día muy especial, ese día vivirás en plenitud y felicidad.

Para dar lo mejor de ti mismo es necesario ser feliz. No podemos ser felices si no conocemos lo mejor de nosotros mismos. Este es un regalo para quienes inician el viaje hacia su interior. Un premio para aquellos que silencian el ruido y se escuchan en silencio. El gran Séneca decía “para saber lo que verdaderamente necesitamos hemos de preguntárselo al silencio”. El problema es que vamos por la vida buscando primero la felicidad, como si esta fuera una consecuencia de tener, y caemos así en el círculo del “querer tener”. Un ser feliz, es un bien común decía George Chapman.

Al hacer lo que haces, nada te brindará más satisfacción que hacerlo dando lo mejor de ti mismo. No hacerlo es privar al mundo de tu grandeza y a la vez te la quitas a ti mismo; como el águila criada entre gallinas, que ignora su capacidad para volar.

Imagina por un momento viviendo a tope en tu familia, con tus hijos, tu pareja, tus amigos, tu trabajo, tu país. Solo cuando sepas del valioso tesoro que yace en ti, solo en ese momento de descubrimiento te animarás a compartirlo, y es en este proceso que estamos todos en esta escuela que es la vida. El verdadero aprendizaje consiste en darnos cuenta que siempre seremos aprendices hasta nuestros últimos días. Somos alfareros de nuestra propia vida, y cuando la vivimos así nos damos cuenta de nuestra necesidad de ser humildes; humildad palabra que proviene del latín humus que significa “tierra fértil” y como esta, la humildad es el único campo en donde podremos ver florecer a un ser humano mejor y más consciente.

Cuando un jefe se pregunta, cómo saco lo mejor de mi equipo, primero debe preguntarse cómo doy lo mejor de mí mismo; el día que tenga la respuesta habrá respondido las dos preguntas. No podemos creer la mentira de que el dinero sacará lo mejor de un ser humano. No lo hará. Podrá comprar su tiempo, pero no lo mejor de esa persona. El poder del cargo tampoco podrá sacar lo mejor de un ser humano más allá de lograr que se cumplan las órdenes. La llave de la puerta al mayor tesoro de un ser humano se llama amor. Y el amor no se limita a la vida en pareja, a la relación madre – hijo. El amor es una realidad humana, y por ende, propongo que el amor es también posible en el trabajo. Por eso duele cuando tenemos que dejar un empleo, por eso nos afectamos cuando un compañero se va otra empresa a trabajar, o cuando un buen jefe deja el puesto, y también nos desmotivamos cuando percibimos que a la empresa no le importamos en cuanto personas, sino solo como recursos para lograr un fin.  Daremos nuestro mejor yo, el auténtico, nuestro más alto compromiso cuando sintamos que somos valorados, escuchados y correspondidos. Solo un equipo con valores y teniendo como eje central el amo, será capaz de llevar adelante los proyectos siendo felices y orgullosos en el proceso.

Dar lo mejor de nosotros mismos es…

  • Estar conectados con nuestra esencia sin entrar en conflicto con los demás.
  • Conjugar intelecto y emoción de la mano de la comprensión del otro.
  • Vivir en aquella verdad que al ser contemplada inspirará a dar lo mejor de sí a otras personas.

Para dar lo mejor de nosotros mismos debemos…

  • Aprender a relacionarnos con nosotros mismos como condición para relacionarnos con los demás.
  • Estar en consciencia, con atención plena en cada instante, reconociendo que cada momento es ocasión de aprendizaje.
  • Ser responsables de nuestra propia felicidad evitando victimizarnos.
  • Cuidar de nuestros estados emocionales, reconociendo las situaciones en las que no podemos actuar, evitando la pérdida de nuestra energía vital.
  • Estar abiertos a la escucha y aprendizaje, con humildad y tolerancia hacia aquello que no conocemos, sabiendo además que las demás personas están en un proceso similar al mío.

Finalmente, quisiera compartir contigo el bello poema de Marianne Williamson titulado “Nuestro miedo más profundo”.

Nuestro miedo más profundo no es no ser capaces.
Nuestro miedo más profundo es que somos enormemente poderosos.
Es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que más nos asusta.
Nos preguntamos, ¿quién soy yo para ser brillante, atractivo, talentoso, fabuloso?
De hecho, que ¿NO eres para no serlo? Eres un niño de Dios.
El disminuirse no le sirve al mundo.
No hay nada de sabiduría en encogerse para que otros no se sientan inseguros cerca de uno.
Estamos predestinados a brillar, como los niños lo hacen.
Nacimos para manifestar la gloria de Dios que está dentro nuestro.
No está solo en algunos de nosotros, está en cada uno.
Y cuando dejamos que nuestra luz brille, inconscientemente permitimos que otros hagan lo mismo.
Al liberarnos de nuestros propios miedos, nuestra presencia automáticamente libera a otros.

Espero que este artículo te inspire a dar de ti cada día lo mejor. El mundo entero lo necesita.


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