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En el año 1995 el psicólogo americano Daniel Goleman publicó el libro “La Inteligencia Emocional” causando una revolución en un contexto en el que la inteligencia intelectual era el mejor predictor de éxito personal.

Somos seres racionales, no cabe duda, pero somos fundamentalmente seres emocionales y el rol que estas cumplen en nuestro día a día es muy importante. Hoy se sabe, por experimentos y estudios realizados, que sin emociones seríamos incapaces de tomar decisiones.

Las emociones son un tipo de respuesta especial, un fenómeno tridimensional. La primera es la dimensión fisiológica, caracterizada por los cambios que provocan en el cuerpo. La segunda dimensión es la vivencia intelectual de la emoción, es decir, el sentimiento. Y la tercera es la dimensión motora, toda emoción provoca un comportamiento, una acción. Precisamente, la palabra emoción proviene del verbo latino “emovere” que significa “mover hacia”. Las emociones se sienten, se piensan y se transforman en comportamientos.

La pregunta entonces es, si queremos determinados resultados, que son producto de un comportamiento ¿qué tipo de emociones deben predominar en nosotros para lograr dichos resultados?

La respuesta es estados EMOCIONALES POSITIVOS como la alegría, la ilusión, el amor, la confianza, la seguridad, el entusiasmo. Y en este sentido, la REGULACIÓN EMOCIONAL resulta fundamental ya que las EMOCIONES NEGATIVAS también son parte de la vida y tienen una función; lo relevante es que no se conviertan en la constante en nuestra vida diaria debido a las importantes consecuencias que tienen en nuestra salud física y mental, además de efectos en nuestra productividad y felicidad.

Así, la REGULACIÓN EMOCIONAL es el proceso por el cual se aumenta o disminuye una emoción, ya sea en su intensidad, duración o en ambas direcciones. Por tanto, aprender a regularlas es una habilidad básica para condicionar nuestros comportamientos – como lo vimos en el post ¿cómo crear estados emocionales ganadores? – ser capaces de autogestionar nuestros estados de ánimo que constituye el primer paso para obtener los objetivos que estamos buscando.


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