Hoy 15 de enero la mayoría de las personas que hicieron  resoluciones para el año nuevo las habrá roto. Las cifras son contundentes y varían entre el 95% y 80%. Según el estudio realizado con 3,000 personas por el psicólogo Richard Wiseman, el 88% falla en el cumplimiento de sus propósitos. Es la cruda realidad post fiestas de fin de año, son pocas las personas que se mantienen firmes en sus propósitos y siguen caminando hacia ellos.

¿Por qué es así? ¿Qué podemos hacer para hacer realidad nuestras resoluciones?

Lo primero es que una resolución no es un deseo. Efectivamente, resolución es resolver al algo, tomar la decisión de transitar hacia un nuevo estado, un nuevo resultado; la palabra decisión viene del latín decisio que significa “cortar”, poner punto final a algo e iniciar una cosa diferente. En cambio, la palabra deseo proviene del latín desiderium, de sidere, que significa “esperar a lo que las estrellas nos traigan”. Claramente, se trata de una postura activa en el primer caso y una posición pasiva en la segunda; hay una diferencia tremenda entre ambas y por ende la actitud con la cual vivimos cada día del nuevo año tiene un poderoso impacto en los resultados. Por consiguiente, si estás en el grupo de personas que ya rompió sus resoluciones para este 2017, sería bueno que te preguntes si has hecho una lista de resoluciones o tal vez solo una lista de buenos deseos para tu vida.

Segundo, la intensidad emocional que provocan tus resoluciones y la calidad emocional de tu día a día son condiciones sine qua non . Las metas deben ser movilizadoras, hay una gran diferencia entre levantarse con el pie del entusiasmo que hacerlo con el pie de la apatía. Cuando hay entusiasmo hay energía a raudales y el volumen de energía es clave; la energía es el combustible del éxito cuando las metas están claras. Es por eso que la calidad emocional de tus días es fundamental. Las emociones derivadas de las resoluciones no nos deben “empujar”, nos deben “jalar”, y para ello deben ser lo suficientemente atractivas, estar planteadas en el lenguaje correcto y la imagen lúcida de su logro; los seres humanos anclamos una imagen cuando la percibimos a través de los sentidos y para esto la visualización es fundamental al mismo estilo de los atletas profesionales y que si funciona como lo han demostrado estudios realizados en la Universidad de Northwestern. Para profundizar en esto te recomiendo seguir las estrategias planteadas en mi anterior post ¿cómo crear estados emocionales ganadores?

El tercer punto es saber si tienes suficientes razones para lograr lo que te has propuesto. Se dice que por amor haríamos cosas que jamás haríamos por dinero. Tener una buena razón es la mejor manera para hallar caminos pese a los obstáculos que seguro encontraremos; por ello, en lo más profundo de tu ser debes lograr la claridad necesaria respecto de las razones que te movilizan. Si no las tienes búscalas o encuentra resoluciones que tengan una buena razón.

En cuarto lugar, no tener tus resoluciones cerca de ti cada día. Debemos aprender a usar los recursos mentales con los que contamos y ponerlos a trabajar para nosotros. El vivir cada día desde tus resoluciones moviliza una estructura maravillosa que hay en el cerebro y que se extiende a lo largo del tronco cerebral, se trata del sistema reticular activador ascendente  cuya misión es buscar en nuestro interior o en el entorno cualquier recurso u oportunidad que pueda ayudarnos a lograr aquello que tanto deseamos. La forma de activar este “rastreador” natural es manteniéndonos enfocados día a día en nuestra resoluciones, y aquí me refiero a cualquier mecanismo que nos mantenga con la atención puesta en dichas resoluciones.

Con estos cuatro puntos presentes podrás ser capaz de desarrollar nuevos hábitos y superar los antiguos. A nuevos hábitos nuevos resultados; y por el contrario, mismos viejos hábitos mismos resultados. Tomará un tiempo, pero es el camino más seguro para transitar hacia un nuevo estado como lo propongo en el post 66 días.

Finalmente, recuerda lo que dijo Jim Rohn “el dolor de la disciplina pesa kilos, pero el dolor del arrepentimiento pesa toneladas”; si quieres algo esfuérzate y lucha por ello, para empezar a hacerlo no tienes que esperar un nuevo 01 de enero, empieza ahora.


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