Jorge Aurich

La suerte de Machiavelli

Es el inicio de la segunda década del siglo XVI, Niccolo Machiavelli, en condición de exiliado, escribía en L’Albergaccio, una sencilla taberna en San Casciano, Florencia “… juzgo que puede ser verdad que la fortuna sea el árbitro de la mitad de nuestras acciones, pero que también ella nos dejan gobernar la otra mitad […] la cual demuestra su dominio cuando no encuentra una virtud que se le resista […] creo también que es feliz aquel que armoniza su modo de proceder con la calidad de las circunstancias, y de la misma manera que es infeliz aquel cuyo proceder está en discordancia con los tiempos”. Machiavelli, autor de “El Príncipe”, fino y agudo tratado de política y gobierno que refleja el accionar del poder; manual rico en controversiales recomendaciones de su autor en cada una de sus páginas, y que sin ninguna duda muchas se alejan de la necesaria unión entre valores y política, ya que sin valores la política no sirve a los ciudadanos; sin embargo, le notifico amigo lector, que no trata este escrito sobre el arte de gobernar en sentido amplio; sino más bien en particular, es decir, sobre la habilidad para gestionar la oportunidad; aprovechar la suerte o la fortuna como señala la cita de Machiavelli en las líneas iniciales; sugerencia que considero es acertada y que rescato apelando a la mirada que Hegel tenía sobre los sistemas filosóficos en cuanto a su valor parcial, y que bajo una perspectiva de evolución temporal, de tránsito hacia la verdad; son valiosos, pero que yerran en cuanto se adscriben como poseedores de la verdad eterna.

Para los griegos, la fortuna estaba en manos de Tique, hija de Zeus que, sin ninguna responsabilidad , juega con una pelota que a veces está arriba y otras abajo; reflejando la inseguridad de la suerte, y que cuando favorece a un mortal y este lo no reconoce; a decir del mito, se cae en la altanería, siendo cuestión de tiempo para que Némesis, otra deidad; entre en escena e intervenga humillándole; así, para los griegos el ser humano estaba sujeto al azar, a la suerte.

La realidad nos muestra, nos agrade o no; que la suerte existe y que es importante intentar desarrollar una actitud adecuada para aprovecharla cuando nos es favorable y afrontarla cuando la rueda de la fortuna no está de nuestro lado. En mi libro titulado La Victoria Interior (disponible en https://editorialcajanegra.com.pe/tienda/la-victoria-interior/), dedico un capítulo a la fortuna; y destaco algunas recomendaciones de Richard Wiseman:

  • La primera es la importancia de contar con disposición interna a maximizar oportunidades sabiendo qué es lo que se quiere realmente.
  • Segundo, desarrollando la intuición.
  • Tercero, diagnosticando primero y luego cultivando el estilo de pensamiento optimista (recomiendo descargar la investigación sobre el optimismo disponible en http://jorgeaurich.com/biografia-jorge-aurich/).
  • Finalmente, y vinculado al punto anterior, la resignificación de la adversidad.

En buena cuenta; se trata de aprender a gestionar la suerte, y sobre la cual en el presente artículo me ocuparé desde el enfoque directivo; en concreto me referiré a las competencias directivas y en específico la competencia visión de negocios; definible como aquella capacidad para advertir los riesgos y aprovechar las oportunidades que repercuten en la competitividad y efectividad del negocio (Cardona & García – Lombardía, 2007).

¿Cómo podemos mejorar esta competencia?

  • Verifica los objetivos que tiene tu organización y cómo contribuyes tú desde el cargo que ocupas.
  • Indaga en tu entorno (piensa globalmente), explora las tendencias, averigua lo que hace y planea hacer la competencia.
  • Dialoga con referentes en tu empresa, en tu sector, incorpórate a redes de contacto.
  • No pierdas de vista a los clientes; que la investigación del consumidor siempre esté en tu quehacer gerencial.
  • Que lo operativo no monopolice tu agenda y menos que signifique dejar de ver el largo plazo; piensa generativamente.

Los puntos anteriores sugieren comportamientos concretos para mejorar en la gestión de las oportunidades en el mundo del trabajo; estoy seguro que podrías autoevaluarte si es que adoptas una actitud proactiva y aceptas cambios que podrían ser necesarios. No hay otra manera de aprovechar la suerte; bien potenciando el azar o navegando con inteligencia en la adversidad; tal como lo demostró Machiavelli luego de ser torturado, encarcelado y exiliado por los Médici.

Quisiera cerrar recordando a Pierre – Augustin Caron Beaumarchais; escritor, relojero, diplomático, comerciante y un largo etcétera que corona, desde mi punto de vista con el importante rol que tuvo apoyando la revolución e independencia americana; su vida estuvo llena de aventuras, algunas afortunadas y otras aciagas; no se trató de ninguna manera de un ser humano perfecto (tuvo un actuar bastante cuestionable, mas no estoy aquí en calidad de juez), pero si de una persona que supo afrontar distintos momentos complejos con una resolución y empuje extraordinarios; quien nos dice en una nota autobiográfica “… libre en medio de las cadenas, sereno en los mayores peligros, enfrentado a todas las tormentas, dirigiendo los negocios con una mano y la guerra con la otra, tan vago como un asno y siempre trabajando…”, siempre trabajando; que la oportunidad te encuentre trabajando amigo lector; esta es quizá la mejor manera de tratar a la suerte, como si esta no existiera.

Referencias bibliográficas

Aurich, J. (2022). La Victoria Interior. Editorial Caja Negra, S.A.C.

Alvarez de Mon, S. (2004). El Mito del Líder. Pearson Educación, S.A.

Cardona, P. García-Lombardía, P. (2007). Cómo desarrollar las competencias de liderazgo. EUNSA.

Graves, R. (1985). Los Mitos Griegos. Alianza Editorial.

Maella, P. (2013). La Casa de la Eficacia. Ediciones Urano S.A.

Maquiavelo, N. (2000). El Príncipe. Empresa Editora El Comercio, S.A.

Martínez, L. (2004). Escritores espías. Ediciones Temas de Hoy, S.A.

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